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Prevención del cáncer

Cómo reducir los riesgos a través de cambios en la dieta y estilo de vida

Más de medio millón de personas mueren de cáncer en los Estados Unidos cada año. El cáncer es la segunda causa de muerte después de las enfermedades del corazón, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Más de 7 millones de personas mueren de cáncer cada año en todo el mundo.

¿Qué es el cáncer?
El cáncer es una enfermedad causada por células que se vuelven anormales y empiezan a multiplicarse sin control. Las células anormales pueden invadir otros tejidos y causar la propagación del cáncer (metástasis). Cánceres invasivos que crecen en forma agresiva y se metastatizan se consideran malignos, mientras que los tumores anormales que permanecen localizados se llaman benignos.

Los cánceres son generalmente clasificados por el tipo de tejido que afectan. La siguiente tabla muestra la incidencia anual estimada de los cánceres más comunes durante el año 2008, según la Sociedad Americana del Cáncer.[1]

Cáncer Pulmonar
Cáncer Pulmonar
Tipo de Cáncer Casos Nuevos
Muertes
Estimadas
Por ciento de
Mortalidad
Piel (no melanoma) >1,000,000 <1,000 0.1%
Pulmon (incluyendo bronquios) 215,020 161,840 75%
Próstata 186,320 28,660 15%
Mama (Mujer) 182,460 40,480 22%
Colon y Recto (Combinados)   148,810 49,960 34%
Vejiga 68,810 14,100 20%
Linfoma no-Hodgkin 66,120 19,160 29%
Melanoma 62,480 8,420 13%
Riñón (Células renales) 46,232 11,059 24%
Leucemia (Todos tipos) 44,270 21,710 49%
Endometrial 40,100 7,470 19%
Páncreas 37,680 34,290 91%
Tiroides 37,340 1,590  4%

Aunque el cáncer de la piel es el más común, el cáncer de pulmón, que es el segundo más común, es más letal. El cáncer pancreático tiene el peor pronóstico; es fatal en el 91% de los casos.

¿Qué causa el cáncer?
Las células normales se comunican a través de señales químicas que son reconocidas e interpretadas por el material genético dentro de cada célula. Cuando una célula es dañada por sustancias químicas o por radiación, un proceso llamado apoptosis mata a la célula para que sus componentes puedan ser reciclados por el cuerpo. La acción de la proteína p53, producida por el gen TP53 del cromosoma 17, puede iniciar la apoptosis dentro de una célula, pero las células del sistema inmunológico o los tejidos que rodean células defectivas también puede iniciar la apoptosis. Interfiriendo con la proteína p53 puede suprimir la capacidad de apoptosis. Las células que pierden la capacidad de someterse a la muerte programada de la apoptosis pueden comenzar a reproducirse sin limites y formar un tumor. Hay muchas mutaciones genéticas que pueden causar que las células se reproduzcan sin límites. La quimioterapia intenta destruir las células cancerosas suprimiendo las diferentes vías bioquímicas que hacen que las células no puedan morir, pero las drogas no pueden bloquear todas las vías.

Los productos químicos del tabaco y el humo del tabaco modifican las estructuras celulares. Las personas que fuman cigarrillos y mastican tabaco tienen mayor incidencia de cáncer que las personas que no consumen tabaco. Otros factores de riesgo para el cáncer incluyen la obesidad, la exposición al asbesto, algunos virus y bacterias, mutágenos químicos, radiación, exposición excesiva al sol, y la predisposición genética hereditaria al cáncer. Consumo excesivo de alcohol se asocia con mayor riesgo de cáncer oral y del esófago.

Tipo de Cáncer Factores de riesgo
cáncer de pulmón el tabaquismo, la exposición al asbesto, el uranio y el níquel
cáncer de piel exposición excesiva al sol, los salones de bronceado
cáncer de mama historia familiar, factores genéticos
cáncer de cuello uterino exposición al virus del papiloma humano
cáncer del colon y el recto dieta alta en grasas, baja en fibra
cáncer oral fumar y beber alcohol, tabaco de mascar
vejiga urinaria exposición al tinte de anilina, el tabaquismo,
exposición al parásito Schistosoma haematobium
leucemia exposición al benceno, radiacion ionizante

Correlación entre las muertes por cáncer y el tabaquismo

Cómo prevenir el cáncer
El cáncer generalmente tarda mucho tiempo en aparecer, pero después de que se desarrolla, puede propagarse muy rápidamente. Veinte años pueden transcurrir antes de que un fumador empiece a mostrar síntomas de cáncer. Para prevenir o reducir la probabilidad de cáncer, es necesario evitar la exposición a productos químicos peligrosos, la radiación y los virus. También es importante mantener una buena nutrición para que el sistema inmunológico funcione de manera óptima. Esto puede expresarse en tres reglas:

- No fume cigarrillos. La causa principal del cáncer de pulmón es el tabaco. El humo del tabaco tiene muchas sustancias químicas cancerígenas. Reduzca este riesgo no fumando y evitando los bares y lugares con mucho humo en los que puede exponerse al humo de segunda mano. El humo de combustibles sólidos, como el carbón o leña para cocinar, y el humo del incienso también aumentan el riesgo de desarrollar cáncer del tracto respiratorio superior. Aprenda a dejar de fumar.

- No mastique tabaco. Aunque el tabaco de mascar no tiene los carcinógenos del humo, las sustancias químicas del tabaco empiezan a causar cambios en los tejidos de la mucosa oral en sólo siete días. Exposición crónica a estas sustancias causa que los tejidos de la boca desarrollen manchas blancas o rojas precancerosas llamadas leucoplasias o eritroplasias. El cáncer oral incluye los cánceres de la boca, partes de la garganta y la faringe o laringe. Sólo la mitad de las personas que desarrollan cáncer oral sobreviven más de cinco años.

- Evite el alcohol. Se ha reportado que el consumo ligero a moderado de bebidas alcohólicas mejora la longevidad, pero el uso excesivo de alcohol tiene una asociación dosis-dependiente con los cánceres del tracto digestivo superior, incluyendo el esófago, la boca, la faringe y la laringe.[6,7]  Más de tres bebidas al día aumentan considerablemente el riesgo de cáncer. En los Estados Unidos, el 75 por ciento de los cánceres de esófago son atribuibles al consumo crónico de alcohol excesivo. Casi el 50 por ciento de los cánceres de la boca, la faringe y la laringe están asociados con beber en exceso. El riesgo de cáncer aumenta aún más para las personas que beben y fuman.

Un estudio de siete años que incluyó más de 1.2 millones de mujeres de mediana edad en el Reino Unido concluyó que las mujeres que beben solamente una bebida alcohólica al día (cerveza, vino o licor) tienen un riesgo significativamente mayor de cáncer que las mujeres que no beben en absoluto.[14]  Los investigadores estimaron que el consumo de alcohol podría ser responsable por un 11% de los cánceres de mama en las mujeres. Naomi Allen, una epidemióloga del cáncer y coautora del estudio, dijo que "no hubo un nivel mínimo de consumo de alcohol que podría ser considerado sin riesgo."

- Evite la exposición a solventes orgánicos. La gasolina, el aguarrás, el tetracloruro de carbono que se usa para limpieza en seco en tintorerias, y otros solventes contienen sustancias que son perjudiciales cuando se inhalan o si se absorben por la piel. El benceno es uno de los productos químicos nocivos en la gasolina. La exposición prolongada al benceno afecta la médula ósea donde se forman las células rojas de la sangre y, eventualmente, puede causar leucemia. Evite respirar los vapores de la gasolina u otros solventes como el removedor de esmalte de uñas, y no exponga su piel a los solventes químicos que pueden ser absorbidos por la piel. No aplique perfumes o aguas de colonia directamente a la piel.

- Evite el polvo de asbesto (amianto) y sustancias químicas del medio ambiente. La inhalación de polvo de asbesto causa cáncer de pulmón. El crisotilo, una forma fibrosa de silicato de magnesio Mg3(Si2O5)(OH)4, fue la forma más común de asbesto utilizado como aislante térmico. Su uso fue eliminado en 1989 en EE.UU. y totalmente prohibido en 2004, pero todavía se encuentra en muchos edificios viejos. Evite trabajos de construcción o remodelación que lo puedan exponer a partículas de asbesto. El polvo de asbesto causa cicatrización del tejido pulmonar que eventualmente causa la mesotelioma, una forma de cáncer en la cual las células malignas se localizan en el revestimiento del pulmón y de la cavidad torácica (pleura). Otros productos químicos del medio ambiente que causan o que se sospechan causar el cáncer son: Bisfenol A usado en los plásticos de policarbonato y resinas epoxi, los bifenilos policlorados utilizados como líquidos aislantes en transformadores eléctricos, el plomo metálico utilizado para la soldadura o en esmaltes cerámicos, el arsénico en agua de pozo, el formaldehído utilizado en adhesivos para paneles de madera multilaminada, y altas concentraciones de pesticidas.

- No use polvo de talco mineral. El polvo de talco mineral se deriva del silicato de magnesio hidratado H2Mg3(SiO3)4. En los EE.UU. la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) considera el talco como una sustancia generalmente segura para uso como un agente para evitar la aglomeración de los cristales de la sal de mesa. Sin embargo, la inhalación de talco se ha asociado con toxicidad pulmonar y cáncer de pulmón.[24,25]  Además, la aplicación de talco en el área púbica (el perineo) está vinculado con el cáncer de ovario y de cuello uterino.[26]  El talco se ha usado como la base de muchos polvos para bebés y polvos para los pies. Evite el uso de polvos de talco en los bebés, sobre todo en las niñas. Un estudio encontró partículas de talco en el 75% de los tumores de ovario.[27]  Formulaciones modernas de polvos para el cuerpo han reemplazado el talco mineral con almidón.

- Evite la exposición a radiación ionizante. La radiación ionizante tiene suficiente energía para romper los enlaces moleculares y para producir radicales libres e iones cargados. Este tipo de radiación rompe las moléculas de ADN y resulta en mutaciones que causan la reproducción anormal de las células. Un informe de la Academia Nacional de Ciencias[8] ha confirmado que no hay ningún nivel seguro de exposición a la radiación y aun dosis muy bajas pueden causar cáncer. Los rayos X, la radiación de fondo natural, y la radiación de los isótopos radiactivos pueden ser perjudiciales. Una de las fuentes más comunes de radiación en el hogar es el radón, un gas pesado que resulta de la desintegración del radio, un elemento radioactivo. El radón se filtra a través del suelo y se concentra en los sótanos. El radón es la principal causa de cáncer de pulmón entre los no fumadores. Evite los rayos X innecesarios, y exámenes de tomografía axial computarizada (TAC).

 Melanoma
  Melanoma

- No se queme en el sol, pero obtenga suficiente Vitamina D. La exposición de la piel a los rayos ultravioletas del sol produce la vitamina D que ayuda al desarrollo de huesos fuertes. Sin embargo, el exceso de sol puede quemar la piel y también causar cataratas. Los baños de sol prolongados y la exposición excesiva al sol es la causa más común del cáncer de piel, como melanoma. El uso de bloqueadores solares previene que la piel se queme, pero igualmente bloquea los rayos ultravioleta que producen la vitamina D. La exposición al sol debe limitarse a 15 o 20 minutos por día para evitar daños en la piel que puedan provocar el cáncer.

Varios estudios han encontrado que un mayor nivel de vitamina D reduce la incidencia de varios tipos de cáncer.[13]  Por esta razón, muchos médicos y nutricionistas sugieren tomar una dosis diaria de 1,000 Unidades Internacionales (UI) de vitamina D en vez del Aporte Dietético Recomendado (ADR) de 400 UI para los adultos.

- Evite las camas solares o cabinas de bronceado.. Un informe de 2009 de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasifica las camas de bronceado en la categoría de mayor riesgo de cáncer: "cancerígeno para los seres humanos". El informe concluyó que el riesgo de melanoma aumenta en un 75 por ciento cuando el uso de las camas de bronceado y las lámparas solares comienza antes de los 30 años de edad. Otros estudios han relacionado el uso de la radiación ultravioleta que emiten los aparatos de bronceado con la incidencia de melanoma en los ojos. Cualquier lunar sospechoso o que sangra debe ser examinado por un dermatólogo.

 

- Algunas bacterias y virus pueden causar cáncer. Las infecciones por el Virus del Papiloma Humano (VPH) son la causa principal del cáncer cervical. Hay más de 100 tipos de VPH, pero sólo unos pocos presentan un alto riesgo de causar cáncer. En 2006, la Administración de Medicamentos y Alimentos aprobó Gardasil, una vacuna que es eficaz para prevenir la infección por los virus del papiloma humano que causan la mayoría de los cánceres de cuello uterino. Ya que las infecciones por VPH son muy comunes y pueden no mostrar ningún síntoma, se recomienda la vacunación a una edad temprana. Esto es algo que los padres deben hacer por sus hijos antes de que ellos empiecen a tener relaciones sexuales.

La causa más común de infecciones por hepatitis C ocurre cuando los drogadictos comparten agujas para inyectarse drogas. Otras causas de infecciones son el contacto con sangre a través de actividad sexual, o compartiendo artículos personales que puedan tener sangre como navajas para afeitarse, cepillos de dientes o cortaúñas. Los virus también pueden transmitirse durante los tatuajes o acupuntura con agujas no esterilizadas.

La infección por Helicobacter pylori, la bacteria responsable por la gastritis crónica y las úlceras pépticas, aumenta el riesgo de cáncer de estómago. La H. pylori sólo crece en los intestinos y generalmente se contrae durante la infancia. Muchas personas que tienen este organismo en su tracto gastrointestinal no desarrollan úlceras o gastritis. Pruebas simples de sangre y heces pueden diagnosticar la infección por H. pylori, y las infecciones pueden eliminarse con un tratamiento de antibióticos que dura 10 a 14 días. Las infecciones de H. pylori también se han atenuado por el consumo de 70 gramos por día de brotes de brócoli durante dos meses. Los brotes de brócoli contienen niveles elevados de sulforafano, que es un compuesto con potentes propiedades bactericidas.[15]

- Mantenga su peso bajo. La obesidad o el sobrepeso aumenta el riesgo de enfermedad coronaria, derrame cerebral, presión arterial alta y diabetes, pero también aumenta el riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer incluyendo el cáncer de colon, cáncer de mama, así como cáncer de esófago, tiroides, riñón, útero y vesícula biliar. En los Estados Unidos, se estima que el 14 por ciento de las muertes por cáncer en hombres y el 20 por ciento de las muertes por cáncer en las mujeres son el resultado del sobrepeso y obesidad.[5] Las personas con obesidad mórbida, con un índice de masa corporal de 40 o más, tienen tasas de mortalidad por cáncer un 52 por ciento mayor en los hombres y un 62 por ciento mayor en las mujeres, que las personas de peso normal. El riesgo de muchos cánceres puede disminuirse manteniendo un peso normal. Es importante establecer hábitos de actividad física y buena dieta a temprana edad para prevenir el sobrepeso y la obesidad. Las personas que ya tienen sobrepeso u obesidad deben evitar el aumento de peso adicional, y tratar de perder peso de forma gradual a través de ejercicio y una dieta baja en calorías.

- Evite los alimentos contaminados con mohos. Ciertos tipos de mohos que crecen en los alimentos producen pequeñas cantidades de toxinas llamadas micotoxinas. Aspergillus flavus, un moho que crece principalmente en cereales y leguminosas como el maní, produce compuestos potentes llamados aflatoxinas. Las aflatoxinas pueden causar enfermedad del hígado y cáncer de hígado, incluso cuando se ingieren en pequeñas cantidades. En general, los mohos crecen en los granos o frutos secos durante el almacenamiento. Porque las nueces se cosechan sólo al final del verano y durante el otoño, asegúrese de que las nueces crudas de la cosecha del año anterior estén frescas y no rancias. No coma nueces descoloridas o en mal estado.

Algunos alimentos como el queso Roquefort o el queso Gorgonzola derivan su sabor especial de los hongos azules como Penicillium roqueforti. La mayor preocupación para la salud que presenta P. roqueforti es su capacidad de producir micotoxinas como isofumigaclavina C, ácido penicilico, toxina PR, patulina, botriodiplodina y roquefortina. La ingestión de estas micotoxinas puede causar mutaciones, tumores, y daños graves al hígado, los riñones, y el sistema nervioso, pero estos efectos se observan sólo en dosis muy altas de las toxinas.[17] Quesos como el Brie y el Camembert también se producen añejandolos con hongos blancos que crean una costra en la superficie del queso. Los hongos utilizados para la fabricación de quesos en general no presentan riesgos para la salud.


Salad bar
No coma
hongos
crudos
 
 

- No coma hongos crudos. Los champiñones comunes (Agaricus bisporus) contienen un compuesto de hidrazina (agaritina) que es un carcinógeno. El compuesto puede eliminarse mediante la cocción. La agaritina se encuentra en los champiñones frescos en un nivel de aproximadamente 228 microgramos por gramo de peso húmedo, y en las setas Shiitake (Agaricus edodes) en un nivel de 0.82 microgramos por gramo de peso húmedo. La agaritina no está presente en los champiñones enlatados. Las tasas de carcinoma de vejiga urinaria en los ratones fueron 30.8% para los champiñones frescos y el 23.5% de los hongos Shiitake frescos utilizando un procedimiento de implantación en la vejiga.[16] Otro estudio en el cual se administró un metabolito común de agaritina a los ratones en el agua potable causó la aparición de más del doble de tumores cancerosos en los pulmones y los vasos sanguíneos.[21] Muchos restaurantes tienen bares de ensalada con champiñones crudos rebanados. ¡Evítelos!

- No caliente los alimentos a altas temperaturas. Las temperaturas altas descomponen las moléculas de los alimentos y crean compuestos mutagénicos que aumentan el riesgo de cáncer. Las acrilamidas se forman al freír, rostizar, hornear o asar a la parrilla los alimentos ricos en carbohidratos. Esto ocurre a temperaturas superiores a 120°C (248°F), por ejemplo, al freír papas. Las acrilamidas se han vinculado al cáncer de mama[11]. Las altas temperaturas de asar a la parrilla carnes de res, cerdo, aves y pescado crea aminas heterocíclicas cancerígenas (AHC) que aumentan el riesgo de cáncer.[9,10] Un estudio de epidemiología del cáncer y genética encontró una relación entre la incidencia de cáncer de estómago y el consumo de carnes cocidas. Los que comieron la carne de res a punto medio o bien cocida tuvieron más de tres veces el riesgo de cáncer de estómago que aquellos que comieron la carne a punto rojo o medio rojo. El contenido de AHC se triplica cuando la temperatura de cocción es mayor de 200° a 250°C (392° a 482°F). Las temperaturas para rostizar y para hornear son más bajas y generan niveles más bajos de AHC. El jugo caramelizado de la carne que se acumula al hornear contiene cantidades sustanciales de AHC. La comida que se prepara hirviendola o que se cocina al vapor se lleva a cabo a temperaturas que no exceden 100°C (212°F), y esto produce cantidades insignificantes de sustancias carcinógenas.

- Evite las carnes curadas y ahumadas. El consumo de carne preservada se ha asociado con un mayor riesgo de cáncer de estómago. Nitrosaminas cancerígenas pueden formarse cuando las aminas de las proteínas reaccionan con el nitrito de sodio que se añade como conservante para las carnes curadas. El alto consumo de carnes procesadas, como tocino, chorizo, salchichas, jamón y salami tiene una asociación estadísticamente significativa con el cáncer, mientras que esta relación no existe para otros tipos de carne fresca como la carne roja, pescado y aves.[18]

Los estudios epidemiológicos indican una correlación estadística entre el aumento de casos de cáncer en el tracto intestinal y la ingesta frecuente de alimentos ahumados. El humo de la pirólisis de madera contiene fenoles, aldehídos, ácidos carboxílicos, e hidrocarburos aromáticos policíclicos como el benzo[a]pireno, que es un mutágeno y carcinógeno conocido.[19]

- Consuma verduras y frutas. El cáncer colorrectal se asocia con las dietas altas en grasa y bajas en fibra. Aumente la ingesta de fibra en su dieta consumiendo varias porciones diarias de verduras, frutas y cereales integrales. Redusca la grasa en su dieta consumiendo carnes magras. Algunos compuestos que se encuentran en las verduras crucíferas, como el brócoli, col y coliflor, han demostrado bloquear la progresión del cáncer de pulmón, tanto en estudios en animales como en ensayos con células humanas de cáncer pulmonar. El Instituto Americano de Investigación del Cáncer estima que aumentando la ingesta diaria de frutas y verduras a cinco porciones por día, la incidencia de cáncer podría reducirse por un 20%. Los estudios epidemiológicos proporcionan evidencia de que el consumo de verduras crucíferas protege contra el cáncer con más eficacia que el consumo total de frutas y verduras.[20]

Arándanos

- Incluya fitonutrientes en la dieta. Los fitonutrientes se encuentran en verduras de colores brillantes. Los fitonutrientes son sustancias que le dan a las plantas su color y que incluidos en la dieta promueven la salud. Algunas de las clases comunes de fitonutrientes incluyen: carotenoides, flavonoides (polifenoles), isoflavonas (fitoestrógenos), antocianinas, y los fosfatos de inositol (fitatos). Aunque se necesita más investigación para establecer los mecanismos de acción de los fitoquímicos, se cree que sirven como antioxidantes que mejoran la respuesta inmune. Hay alguna evidencia de que los fitonutrientes y polifenoles en el jugo de granada y el té verde pueden reducir el Antígeno Prostático Específico (APE) y prevenir el cáncer de próstata.[3,4]  Las antocianinas son los componentes químicos que le dan el color intenso a frutas y verduras, como los arándanos, la col roja y batatas púrpuras. Investigaciones cientificas demuestran que las antocianinas pueden ser eficaces en la quimioprevención del cáncer al interferir con el mecanismo molecular de la carcinogénesis, y mediante la promoción de la apoptosis de las células tumorales.[12]  Las frambuesas negras, moras y arándanos también se han demostrado suprimir significativamente la incidencia de tumores de mama por un 10% a 30% en experimentos en los cuales la carcinogénesis ha sido inducida por estrógenos.[23]

La lactancia materna reduce el riesgo de cáncer

- Dele de mamar a su bebé. Las mujeres que amamantan a sus hijos proporcionan la mejor nutrición posible para sus bebés y también reducen el riesgo de cáncer de mama. Un estudio epidemiológico en 30 países demostró que el riesgo relativo de cáncer de mama disminuyó en un 4.3% por cada 12 meses de la lactancia materna, además de una disminución del 7.0% por cada nacimiento.[22]  La reducción en el cáncer de mama asociado con la lactancia materna se observó para las mujeres en los países desarrollados y los países en desarrollo. Los estudios concluyeron que la protección contra el cáncer de mama aumenta en proporción con el tiempo de lactancia materna, y ​​que la falta o corta duración de la lactancia materna en los países desarrollados contribuye a la alta incidencia de cáncer de mama en estos países.

Bibliografía:
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  2. National Cancer Institute, Cancer Prevention
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